He aquí un tranvía recorriendo una ciudad. ¿Qué ciudad? Pues, digamos que es la Barcelona de 1908, aunque podría ser también la tuya. Porque lo que tiene de hipnótico este paseo, viendo a este tranvía que ya no existe, circulando por unas calles casi irreconocibles, abriéndose paso entre un gentío rescatado de un álbum de fotos familiar lleno de polvo (alguno de esos críos puede ser mi abuelo, o el tuyo), es el hecho de que es un paseo colectivo por la nostalgia de un tiempo que no llegamos a conocer. Y, como dice Joaquín Sabina: "No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió". Al menos, en nuestra memoria.

(Paseo de Gracia > Calle Salmerón (Gran de Gracia) > Plaza Lesseps > Av. Rep. Argentina > Calle Graywinckel)