Camino
He aquí la foto de una niña que, si no supiéramos de qué se trata, diríamos que está acostada en la cama de un hospital (su pijama azulado, el blanco de las sábanas y sobretodo el dibujo de la almohada la delata) y que, por lo tanto, está enferma.
Si bien esto último resulta evidente, lo que ya no es tan obvio es ver que esa misma muchacha que lleva un pañuelo, igualmente blanco, en la cabeza (imaginamos que escondiendo algo muy grave) nos regale esa sonrisa y una mirada cristalina.
¿Por qué sonríe? ¿Acaso sus ojos han visto algo que nosotros somos incapaces de percibir? ¿O simplemente es un efecto de la morfina, quizás un espejismo?
La niña de la foto tiene nombre imaginario, Camino, que lo mismo sirve para un viaje terrenal o un recorrido vital como para titular la obra de Escrivá o la última película de Fesser. También tiene nombre real, claro. Aunque, a decir verdad, son dos. El de la actriz Nerea Camacho, espléndida en su papel, y el de la niña Alexia González Barros, cuya vida muerte sirvió de inspiración a quien hizo la foto.
Sin embargo, Camino tal vez sólo sea el nombre de una metáfora, a lo más una paradoja.
O sea, nosotros la mayoría del tiempo.






Mariana la aldeana dijo
No soy de las de este tipo de cine pero te aseguro que esta película no me la pierdo; me han hablado muy bien de ella.
Un beso.
27 Enero 2009 | 07:57 PM