Cleo y el alacrán
Cleo la levantó y allí la esperaba el alacrán.
-Hola, amor -la saludó, dejando el periódico a un lado-. Te estaba esperando.
-¿Me… esperabas? -respondió sorprendida dando un paso atrás.
-Sí, claro -depositó con cuidado las gafas encima del periódico y le sonrió-. Siempre he sabido que volverías. Ven, princesa.
Cleo miró sus enormes pinzas que permanecían abiertas como aguardando abrazarla de un momento a otro. El aguijón, que tantas veces la había paralizado, se encontraba recogido. Parecía inofensivo.
-No tengas miedo -rió divertido, dando uno paso hacía ella-. ¡He cambiado!
-Yo también -respondió Cleo. Y, con un rápido movimiento lo levantó por el aguijón y se lo zampó.
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supernova dijo
Oño!!!!!!como se lo ha comido!ostras,,,me has dejado patidifusa, jajajaa, enhorabuena por tu blog.
saludos!
15 Marzo 2008 | 06:54 PM