Amélie
Apuro el café y la vuelvo a mirar. La cafetería, a esa hora, es una sinfonía de voces y, sin embargo, sólo me llega la suya desde el otro lado de la mesa. Todavía no me ha dicho su nombre pero pronto lo hará. Mientras, me sonríe con cautela y baja la mirada cuando habla. No sabe que ya he visto nuestro futuro escrito en el poso de sus ojos aterciopelados. En poco tiempo nos casaremos, tendremos dos niñas, y un invierno, mi querida Amélie, me abandonarás sin más por un vidente de feria. Y, os echaré de menos a las tres. “Por cierto, me llamo Amélie –me dices-. ¿Y tú?”








lascosasdepepe dijo
Que tengas un buen fin de semana.
un abrazo
18 Enero 2008 | 07:31 PM