Clic
En ese instante, todos supimos que jamás volveríamos a vernos. Era inevitable. La cámara de fotografiar había hecho un clic inesperado y la instantánea retrató una realidad descolocada, inexistente, fantasmal. El rostro de alguno de nosotros reflejó estupor o miedo; en otros, simple indiferencia. La retratista se sintió culpable, sin motivos. Hay imágenes que diseccionan nuestras entrañas con precisión de bisturí y que es mejor guardar bajo siete llaves en el fondo de un pozo ciego. Instantes con la fuerza de un huracán; capaces de arrasar apariencias sin encuadre, relaciones sin fundamento, vidas de cartón piedra. La foto quedó como un recuerdo amargo, sola, polvorienta, encima de la chimenea.











cavilante dijo
Gracias Sansar me has dado una idea con este regalo "Clic".
Es como un primo del haiku ¿No?
Habriré una nueva sección en mi blog.
3 Octubre 2007 | 08:18 PM