De repente
De repente, una mañana abres los ojos y miras al techo. Es el mismo que viste la noche anterior, de un blanco amarillento que está pidiendo a gritos que lo pinten de nuevo. Te fijas en un pequeño desconchado pero ya no recuerdas haberlo visto antes.
De repente, frente al espejo, te lavas la cara con abundante agua y, después de quitarte las cuatro legañas de siempre, miras y ves a un sujeto, que eres tú, pero que ya no recuerdas haberlo visto antes.
De repente, camino del trabajo, te encuentras con la misma ciega de todos los días, intentando cruzar la misma calle de todos los días y, como es tu costumbre, la coges del brazo y la ayudas, como todos los días. Pero, a mitad de camino ya no recuerdas si eres tú quien la lleva o es ella quien te lleva a ti.
De repente, sentado en tu mesa de trabajo, repasas facturas y más facturas mientras tu jefe te grita no sabes qué y tú ya no recuerdas cómo un día llegaste hasta ahí.
De repente, por la tarde, al regresar, un gato negro ronronea mientras se frota el costado en una esquina y alza la cola como un mástil. Apartas la vista un momento y, cuando miras de nuevo, ves a un gato negro que ronronea, se frota el costado en la misma esquina mientras alza la cola como un mástil y ya no recuerdas si has visto el mismo gato o no.
De repente, ya anocheciendo, llegas por fin a casa derrotado y al abrir la puerta te quedas un instante en el umbral sin saber muy bien porqué, pero recordando que ya nada será igual.
De repente.








submundo dijo
De repente la rueda gira y da una vuelta mas ¿volvemos al mismo lugar?.
Un abrazo.
17 Septiembre 2007 | 10:26 PM