La Coctelera

Postales desde Mongolia

· Nunca convencerás a un ratón de que un gato negro trae buena suerte ·

3 Septiembre 2007

Mutaciones

El mayor peligro de engañar a los demás está en que uno acaba inevitablemente, por engañarse a sí mismo. Eleonora Dose

Cuando nací era un bebé. Un bebé normal y corriente, con forma de bebé. Vamos, como todos cuando nacemos: Medio metro, cuatro kilos, la piel arrugada, los párpados apretados, casi calvo, con un lloro estridente... El caso es que era un bebé. Fui un bebé de lo más normal hasta que, mis padres y yo, dejamos la clínica y nos instalamos en casa. Allí supe que tenía un hermano mayor.

Pero no era como yo. Era como un gato. Bueno, de hecho era un gato. Un gato negro, con sus bigotes, su cola y sus uñas afiladísimas. Y, sin desearlo, a los pocos días, yo me transformé en un ratón. Así, de repente. Un ratoncito, eso sí, duro de roer. Mis padres, no mostraron sorpresa alguna, al contrario. Se les veía encantadísimos con sus dos retoños. El caso es que la cosa duró unos cuantos años. Entretanto, a medida que fui creciendo, los juegos entre mi hermano y yo, entre el gato y el ratón, me obligaban a ser cada vez más diestro para llegar a mi ratonera con el menor número de rasguños posible. Hasta que un día sufrí mi segunda transformación y me convertí yo también en gato. Un gato gris con buenos colmillos. Mi hermano, en cambio, no se transformó. Siguió siendo un gato negro, pero rápidamente fue perdiendo ferocidad hasta acabar siendo uno de esos gatos capados que duermen casi todo el día encima de tus piernas.

La tercera mutación no se produjo hasta bien entrada la veintena. Por aquel entonces frecuentaba a una tigresa y, de tanto clavarme las uñas, tuve que hacerme domador. No era algo que deseara ser, pero las circunstancias me obligaban. De hecho, siempre es así, ¿no?
La tigresa y yo mantuvimos una apasionante pero tensa relación que llegó a su fin un día que, en un descuido mío, me arrebató el látigo y le gustó tanto su tacto que se transformó en ama. No creo ser una persona cerrada a nuevas experiencias, pero el recuerdo que tenía de mi infancia no apostaba por el dolor, aunque fuera placentero.

Sin tigresa, volví a mutar por cuarta vez, para convertirme en un halcón a la caza de alguna buena pieza. No tardé mucho en avistar una pequeña zorra emparentada con un cabrón con cara bovina, y me convertí en un cerdo. La zorrita y yo nos revolcamos por el fango durante un par de años hasta que el marido se enteró de lo nuestro, quiso cornearme y casi acabo en la charcutería del barrio.

En fin. Cansado de tanto trajín esta vez preferí mutar en algo más apacible y se me ocurrió convertirme en mosca. Una mosca común, sin mayor propósito que ir a salto de mata, volando, comiendo y frotándome las patitas. Una vida sencilla pero ciertamente gratificante. Y así, hubiese seguido de no ser por un mal día en el que caí en las redes de una araña, viuda negra para más señas. Por lo visto, la señora se había comido hacía tiempo a su último marido y se había quedado sin congéneres para procrear. Y, aunque me resistí, acabé por proporcionarle una descendencia espeluznante.

Por suerte para mí, cuando nació nuestro hijo número cuatro millones, una entomóloga de quitar el hipo pasó por nuestra telaraña de verano y decidió que mi parienta daría buen lustre a su colección de bichos raros. Yo se lo quise agradecer convirtiéndome en su perro fiel, pero ella rechazó elegantemente el ofrecimiento, diciendo que sólo le interesaban los bichos disecados.

Solo, de nuevo, transcurrieron varios años en que sufría mutaciones casi diarias, hasta el punto que agoté el catálogo y mi vida perdió sentido. Pero, cuando ya creía perdida toda esperanza y meditaba seriamente acabar mi vida convertido en una bacteria intestinal..., apareció ella.

Y, desde entonces que ya no necesito ser nada. Porque, curiosamente lo soy todo.

servido por sansar 11 comentarios compártelo

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

srta desconocida

srta desconocida dijo

aaaiinnnsss... que lo eres todo, que bonito!!!

aunque esa imagen como mosca y como procreador de arañas será difícil de borrar.. :P

bicos

3 Septiembre 2007 | 10:26 PM

sansar

sansar dijo

pues lo de bacteria intestinal, me lo estoy pensando :))
bss

3 Septiembre 2007 | 11:14 PM

Oli

Oli dijo

Todos vamos cambiando, pero es que lo tuyo es la leche, eh???
BESOS!!!

3 Septiembre 2007 | 11:16 PM

m

m dijo

¿Sabes que los listillos de mis profesores de psicología dicen que no cambiamos tanto como pensamos??
Y digo yo...¡¡Que conio sabrán ellos??

4 Septiembre 2007 | 01:42 AM

Alicia

Alicia dijo

corcho!!!!como has mutado, ains me encanta que ahora lo seas todo, ya me gustaría a mi
petonets

4 Septiembre 2007 | 10:31 AM

nurazul

nurazul dijo

Caramba chico...eso si que es una vida intensa...estás seguro que tus vacaciones han sido pr levante y no por la india??con tanta mutación,transformación...me has puesto nerviosa por momentos..como aquel video de THE CURE..lulubay....y la araña preparándose para cenar...y el final,romántico,dulce e inesperado...un relato redondo.Un besiño

4 Septiembre 2007 | 01:07 PM

cambio cuentos por globos

cambio cuentos por globos dijo

Me ha encantado la forma en que has relatado tu transformación haste el punto concreto en que por fín eres lo que debías ser. Yo no sabría explicarte con que animal me identifico más. Supongo que soy una especie de mezcolanza de muchos. Besos

4 Septiembre 2007 | 02:56 PM

cambio cuentos por globos

cambio cuentos por globos dijo

Me ha encantado la forma en que has relatado tu transformación haste el punto concreto en que por fín eres lo que debías ser. Yo no sabría explicarte con que animal me identifico más. Supongo que soy una especie de mezcolanza de muchos. Besos

4 Septiembre 2007 | 02:56 PM

diariodeunamitomana

diariodeunamitomana dijo

Un excelente ejemplo de cómo llevar un relato. Excelente. Para ser una bacteria, es impresionante. A ELLA le debes sacarte de esa condición y la vida misma. Hoy, con las limpiezas de colon, habrías desaparecido y jamás de todos los jamases te hubieramos conocido. Le debes todo.

4 Septiembre 2007 | 05:42 PM

cardiax

cardiax dijo

Me encantó tu escrito!!!

Es curioso si nos observamos día a día parecemos los mismos, pero si formamos cúmulos de tiempo racionado en años, nos percatamos de que hoy no somos lo que fuimos, ni seremos mañana lo que somos.

Un beso y si te decides por ser mosca de nuevo cuidado con las ranas.

4 Septiembre 2007 | 06:06 PM

sansar

sansar dijo

Oli, a que sí!!!
m, eso qué conio! no te fies de los profesores, jeje
Alicia, bueno, es cuestión de ir mutando hasta conseguirlo, no?
nurazul, jajaja el lulabilly es un fetiche. Gracias!
cambiocuentosporglobos, yo también. Depende de la hora y del lugar.
mitomana, soy una bacteria con ínfulas de virus. Si, se lo debo.
cardiax, cambiar para seguir igual. Oye, pues de mosca no se estaba tan mal, jeje.
un besazo a todas.

5 Septiembre 2007 | 09:21 PM

Los comentarios están cerrados


Sobre mí

Avatar de sansar

Postales desde Mongolia

ver perfil »
contacto »
Con la llegada, en la segunda década del siglo XX, del comunismo a Mongolia, se suprimieron los apellidos para destruir el sistema de clanes, la aristocracia hereditaria y la estructura de clases del país. Setenta años después, con la caída de los comunistas, esta absurda medida se abolió y una gran mayoría de mongoles tuvieron que elegir un nuevo apellido. Muchos decidieron adoptar "Sansar" que en su idioma significa Cosmos.

     Subscribe in a reader

    www.flickr.com
    This is a Flickr badge showing photos in a set called París. Make your own badge here.
    Creative Commons License
     Bitacoras.com

Fotos

sansar todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera