¡Superpoderes al poder!
En una escena de la peli El hombre sin sombra , el malo se marcaba un chiste que era algo así como:
Después de 6 meses de intensos trabajos en su casa del Polo Norte, Superman decide darse un garbeo por los cielos en busca de rollete. En una de las pasadas por Manhattan, descubre, tumbada en la azotea y contorsionándose en pelota picada, a la Mujer Maravillas. Nuestro héroe se pone como una moto Ducati, pero recuerda que la Maravillas gasta una mala hostia que ni la Aramis Fuster . "¡Ya sé!, piensa. "Con mi supersupervelocidad, bajaré, le echare un quiqui y volveré aquí arriba sin que le de tiempo a reconocerme".
Dicho y hecho. Baja, quiqui que te endilgo y pa'arriba, todo en centésimas de segundo.
La Mujer Maravillas se levanta de un salto y grita pasmada:
- ¡Pero, ¿qué coño ha sido eso?!
A lo que el hombre invisible le contesta:
- No sé, pero tengo el ojete reventao.
Si alguien se pregunta que ¿a qué viene explicar este bonito chiste bisesuá con el tema de los superpoderes que nuestra querida coctelera nos ha propuesto esta semana?
Superpoderes, superpoderes hailos muchos. Sin ir más lejos
existe una lista en la que se incluyen algunos tan conocidos como la telekinesis, la teletransportación o la invulnerabilidad. Curiosamente en esa lista no he podido encontrar por ninguna parte esos suPPerpoderes tan majos y que tan de moda ha puesto Rajoy-Man y sus secuaces . A saber: Demagosis, corruptación y manipulidad.
En fin.
Puesto a pensar en un superpoder que me gustaría disfrutar... hmm… quizás, quizás... estaría bien el que debe tener mi jefe que, con lo tontolculo que es el muy mamón, ha podido llegar a gerente con sueldazo, despacho y coche quetecagas. Todavía no se lo he descubierto, pero el día que lo haga...
Lazlo Bane - Superman



Mercedes desde Suecia dijo
Yo me pediría ese superpoder de algunos anuncios de la tele, en que la senora chasca los dedos y la casa aparece limpia. Ya sé que queda muy de maruja, pero es que hoy ha tocado limpieza general y estoy que me duelen los rinones...
Y en plan más metafísico, el superpoder de la ubicuidad, es decir, estar en varios lugares al mismo tiempo. De este modo superaría mi eterno problema: estaría siempre en Barcelona con los míos y a la vez saciando mi inagotable curiosidad por ver el mundo, pero sin anoranza.
13 Abril 2007 | 08:59 PM