La Coctelera

Postales desde Mongolia

· Nunca convencerás a un ratón de que un gato negro trae buena suerte ·

28 Noviembre 2006

El hombre invisible

Salgo de casa y voy calle abajo cuando, de repente, veo a un tío tirado en la acera. Está sentado, la espalda apoyada en la pared, los ojos cerrados, la cabeza caída, las manos en la barriga, los dedos entrelazados sujetando el móvil.
Aminoro el paso y le echo un vistazo buscando alguna señal de vida. Imposible saber si está vivo o muerto. Miro alrededor, a la gente que en ese momento se cruza con nosotros, y nadie le presta atención.
Pero no me detengo.
La inercia me hace seguir mi camino dos calles más, hasta donde me dirijo y, mientras hago lo que he venido a hacer, me viene a la memoria una noticia que leí hace tiempo. En Nueva York, a primera hora de una mañana laborable, un tío se monta en el metro. Va a trabajar. Se sienta en uno de los asientos. El vagón se llena de gente. Antes de que llegue a su destino, le da un infarto (o una embolia) fulminante y la palma. Ahí, sentado. En silencio. Rodeado de peña.
Nadie se da cuenta.
El pobre hombre, ya cadáver, mantiene la postura en el asiento. Parece que duerme. Va de punta a punta de la ciudad y vuelta a empezar. Así todo el día. Arriba y abajo. Paseando el fiambre. Decenas de personas se sientan a su lado sin notar nada extraño. Centenares comparten el vagón en algún momento del viaje. Miles, diría. Nadie lo ve. Hasta que, ya de noche, esa unidad finaliza sus viajes reglamentarios, entra en las cocheras y el último maquinista, justo cuando se va a largar a casa, lo ve y lo zarandea suavemente. “¡Amigo, despierte!” Pero el amigo, sin buscarlo, ya se ha convertido en noticia pintoresca, metáfora involuntaria de la nula comunicación de nuestra sociedad urbana. A la mañana siguiente, en un giro irónico, su muerte ha dado la vuelta al mundo.
Cuando acabo lo que he ido a hacer, vuelvo sobre mis pasos y noto que voy más rápido que de costumbre. Miro con ansia a lo lejos, donde antes estaba el hombre tirado, esperando descubrir a un coro de personas, a un coche de policía, una ambulancia... ¡ninoninonino! Algo, joder.
Pero no veo nada de eso.
Tampoco lo veo a él. ¿Se habrá marchado?
No. Sigue ahí. Tirado en la misma postura que cuando he pasado a la ida. Sigue sujetando el móvil con las dos manos, pero ahora tiene los ojos abiertos y me mira mientras me acerco calle arriba. ¿Sonríe?
Me mira fijamente porque yo lo estoy mirando. ¿Sonríe?
Parece que está bien. Un borracho o un tarado. Vete a saber.
Dos chicas casi tropiezan con él. Se ríen.
Paso por su lado y me doy cuenta de que nadie le presta atención.
Ya falta poco para llegar a casa.

Tags: invisible

servido por sansar 12 comentarios compártelo

12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Mercedes desde Suecia

Mercedes desde Suecia dijo

Tu historia me ha hecho venir a la memoria otra historia, que sucedió en la realidad en un hospital de BCN. Un amigo mío médico me explicó que le trajeron a la sala de espera un paciente en silla de ruedas, desde una planta del hospital. La enfermera avisó a mi amigo de que el paciente estaba sospechósamente quieto. Se había muerto allí mismito, en medio de la gente. Sin llamar la atención de nadie, se lo volvieron a llevar discretamente en su silla de ruedas. Así en un suspiro se te puede escapar la vida...

28 Noviembre 2006 | 09:42 PM

m

m dijo

No sé porqué pasa eso, pero, las personas prestamos más ayuda cuando estamos sólos con el individuo que la necesita y ayudamos mucho menos cuando su bienestar depende de mucha gente.
Yo también he oído un caso en el que una chica fué brutalmente apuñalada por un hombre en mitad de la calle, la agresión duró cuarenta y cinco minutos, treinta y ocho testigos y...es increible pero nadie intervino. Los estudios dicen que si hubiera habido sólo una persona mirando la probabilidad de que esa chica hubiese sido ayudada sería mucho mayor.
Se llama efecto de "dijusión de la responsabilidad" o algo así.
En fín..uno no sabe cuando intervenir, yo me he llevado tantos palos por meterme donde no me llaman, que una acaba por desconfiar de todo.

28 Noviembre 2006 | 09:49 PM

m

m dijo

mmmmm...dijusión nó, difusión..jijiji...

28 Noviembre 2006 | 09:52 PM

Cynthia

Cynthia dijo

Hoy justamente hablaba con una amiga sobre esto. A ambas nos pasa más o menos lo mismo. Muchas veces vamos caminando por la calle y vemos gente complicada, y es como si una voz interna supiera justo qué decir... pero muchas veces no nos acercamos, por miedo a parecer locas... sin embargo, las veces que lo he hecho, el resultado siempre le ha dado el favor a mi intuición.

Usted señor Sansar, cada vez me sorprende más con sus escritos.

Besos con los ojos abiertos y el corazón dispuesto.

28 Noviembre 2006 | 09:58 PM

sinpalabras

sinpalabras dijo

A mí me ha pasado alguna vez lo mismo que al pobre hombre ese de Nueva York, pero yendo borracho.

28 Noviembre 2006 | 11:50 PM

facudo

facudo dijo

con esm byjmk ky jsavllnjyof,ckvcjulñññiyy ghgaydyaja s v

29 Noviembre 2006 | 12:29 AM

operadoor

operadoor dijo

Esa sonrisa da tranquilidad

29 Noviembre 2006 | 05:24 AM

sansar

sansar dijo

@Mercedes: Es triste morir rodeado de gente y que nadie se de cuenta. Y, si es en un hospital ya es el colmo.
@m: leí un post hace tiempo. ¿Era en el tuyo? Supongo que cuando hay más gente, tendemos a pensar, bueno, ya le ayudará otro. El problema es cuando todos piensan lo mismo.
@Cynthia: Romper la barrera cuesta, pero gratifica.
@sinpa: ¡¿Ah, eras tú?!
@facudo: eidfmfkljsir ejmdf ee efdskfdf, y diría más, lñlsd ewje ejkjkhkojones yaaaa.
@operadoor: me dio tranquilidad sus ojos abiertos. La sonrisa era un poco perversa.

29 Noviembre 2006 | 07:29 AM

Lestat

Lestat dijo

Fuera de los ojos de la gente nos atrevemos a realizar muchas más cosas, porque entre otras cosas nadie nos juzgará.

Supongo que algo nos retiene en según que situaciones por aquello de que nadie nos diga "tu, pero que estás haciendo".

He vivido situaciones en ambos sentidos, tanto interviniendo como no, dependiendo del grado de importancia que mis sentidos le dieran al asunto.

En todo caso, me gusta ser hombre invisible muchas veces y disfrutar de mi alegre anonimato.

29 Noviembre 2006 | 10:04 AM

m

m dijo

Yo escribí uno hace poco "La conducta de ayuda", enfocado de otra forma también hablaba de prestar ayuda. Besos..

29 Noviembre 2006 | 10:39 AM

patrus

patrus dijo

A saber en que pensaba con los ojos cerrados y el mólvil entre las manos... alomejor quería hacer una llamada y estaba meditando los pros y los contras, vete tú a saber...

29 Noviembre 2006 | 08:30 PM

sansar

sansar dijo

@Lestat: pero una cosa es que te vuelvas invisible de forma voluntaria y otra muy diferente es que seas invisible para los demás. Y estoy de acuerdo con lo último. A mí tb me gusta el anonimato... y observar alrededor.
@m: lo recuerdo. Muy buen post.
@patrus: la cogorza se pagaba 500 a 1.

29 Noviembre 2006 | 10:37 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de sansar

Postales desde Mongolia

ver perfil »
contacto »
Con la llegada, en la segunda década del siglo XX, del comunismo a Mongolia, se suprimieron los apellidos para destruir el sistema de clanes, la aristocracia hereditaria y la estructura de clases del país. Setenta años después, con la caída de los comunistas, esta absurda medida se abolió y una gran mayoría de mongoles tuvieron que elegir un nuevo apellido. Muchos decidieron adoptar "Sansar" que en su idioma significa Cosmos.

     Subscribe in a reader

    www.flickr.com
    This is a Flickr badge showing photos in a set called París. Make your own badge here.
    Creative Commons License
     Bitacoras.com

Fotos

sansar todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Amigos

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera