Un detalle sin importancia
¿Qué fue lo primero, la idea o el título? La Coctelera o el «Application error (rails)». El tripartito o Mas. El Big Mac o Ronaldo. Bush o las armas de destrucción masiva. El ácido bórico o Acebes Lee. Windows o los agujeros de seguridad.... No, no. Un momento. Me niego en redondo a empezar este texto con tal sarta de chorradas, burdos plagios de la más que sobada expresión del huevo y la gallina. ¿Qué fue antes, qué fue antes? Por dios, que ya todo el mundo sabe a estas alturas que mucho antes del huevo y la gallina fue la סופית (עוף), que en hebreo suena como menos darvinista. Ni tampoco pienso iniciarlo empleando el recurso fácil y pomposo del tópico "el oficio (o arte si se quiere ser todavía más pomposo) de escribir es un oficio (o arte) solitario y silencioso". Entre otras cosas porque además de fácil y pomposo suena a paja (monu)mental. Ni mucho menos recurriré a aquella alegoría, antipática donde las haya, de la hoja en blanco DIN A4 o archivopuntodoc y los padecimientos del escritor cuando la musa (aquí va otro gran bostezo, ¡ouoooooaaaah!) de la inspiración no le visita a uno.
¡¡¡Ring, riiiiiing!!!
Miro la pantallita: Identificación oculta. Hmmm, esto me suena de algo. ¿Descolgar o no descolgar? ¡Ay, datis, datis!...
¿Descuelgo?... Venga, va.
¿Sí, esto, hola, quién es? Buenos días, ¿es usted el proyecto inacabado e inacabable de pseudoescritor que está esperando In æternum la musa de la inspiración para escribir ese cutre post que tampoco pasará a la historia de su friqui blog? Estooo, pues creo que sí. Le llamo de Inspiraciones Subcontratas SL. Mi nombre es Conchi, y hoy seré su musa auxiliar. Pero, vamos a ver, ¡¡VA-MOS-A-VER!! ¡¡¿Cómo que mi musa auxiliar?!! ¡¿Dónde está Meletea, la que nunca me deja solo, ni de noche ni de día?! No se sulfure, hombre. Ocurre que esta mañana ha cogido el coche en vez de la moto y se encuentra en medio de un fenomenal atasco de frases hechas en la avenida de las ideas ñoñas confluencia con el paseo de los adjetivos superfluos cerca de la plaza de los adverbios caídos en acto de servicio y, entre usted y yo, no creo que salga hasta que Sandra no se lave la boca con jabón. Y, ¿a qué es debido este trafico tan congestionado? ¡Ay!, pues, ¿a qué va a ser? ¡A los blogs! ¿Qué me estás contando, Conchi? Pues lo que oye, desde que se inventó esto de los blogs, bitácoras o como se llame, cada día hay millones de nuevas solicitudes de inspiración. Un verdadero caos, oiga. Muchísima faena. Pues, sí. Pero, dejemos de marear la perdiz y vayamos al grano que todavía me queda pila y media por llamar. Eso, eso. Y, ¿cómo lo hacemos, bonita? ¿Me vas dictando palabra por palabra o me mandas el texto directamente por e-mail, como hace Meletea? No, no, quite. No hay tiempo. Mire, apunte: "Un detalle sin importancia". Un-de-ta-lle ¿Conchi, perdona, detalle va con doble ele o con y griega? Con doble ele, ¡por dios, qué paciencia! Vale, vale, no te mosquees, mujer, que yo sin mi musa no soy nadie. sin-im-por-tan-cia. Ya está. Bien, me imagino que es el título. Lo es. Ya, y ¿lo demás? ¿El resto del texto, dice? Sí, eso. No se preocupe. Usted nada más que empuje fuerte y el ladrillo saldrá por sí solo.
Así que empecé a teclear todo lo fuerte que pude y lo demás… es un detalle sin importancia.


laluzenmi dijo
jajaja... mongol... y digo yo, ¿tus meleteas soplan con el fuelle? ¡porque así cualquiera!
10 Noviembre 2006 | 09:23