La Coctelera

Postales desde Mongolia

· Nunca convencerás a un ratón de que un gato negro trae buena suerte ·

10 Octubre 2006

Cerca de la puerta Tannhäuser ("Finde" en París 3ª parte)

Tomamos el metro en Opéra.
-Ese de allí..., ¿está hablando con alguien o habla sólo?
Levanté la vista del mapa y miré al frente. Cuatro asientos más allá, hacia la mitad del vagón, vi a un chico algo más joven que yo, igual de delgado, la cara afilada, ojos claros, el pelo corto tirando a rubio platino. Vestía una camiseta oscura y por encima una cazadora negra y raída. Hmmm, me recordaba a alguien, pero ¿quién? Hablaba, hablaba y hablaba, pero con el ruido del metro no me alcanzaba sonido alguno. Era como si estuviera viendo una película de cine mudo de los años veinte si no fuera porque casi no gesticulaba. Un par de veces se tocó la nariz y la oreja izquierda en lo que me pareció un ligero tic. Mientras conversaba, no dejaba de echar miraditas a su alrededor, pero sin fijar demasiado la vista en nada o en nadie. Los vagones circulaban traqueteando con rapidez a través de los túneles. Entonces fue cuando lo pude oir. No sé cómo, pero me di cuenta que, como una letanía, no hacía más que repetir...

Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais... atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

En el preciso instante en que pronunciaba la última frase se giró para mirarme. Y vio que yo le estaba observando. Me sobresalté.
De repente, se calló. Bajó la cabeza, cerró los ojos y permaneció muy quieto, temblando ligeramente. Sin pronunciar palabra, durante lo que calculé fueron un par de paradas, hasta llegar a Père Lachaise. Nuestra estación.
-Vamos. Es aquí.
Me levanté y salimos del vagón mientras doblaba el plano y lo guardaba en la mochila. Al pasar a su altura, no pude evitar volver la vista hacía él y vi que alzaba ligeramente la cabeza para seguirme con la mirada.
Jodidos replicantes. Ya ni París respetan.

Tags: paris, replicante

servido por sansar 11 comentarios compártelo

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Rosario

Rosario dijo

Tuve la misma imagen que tu sólo con tu descripción...
Siempre me conmueven los replicantes, aun en Paris.

11 Octubre 2006 | 12:38 AM

Cynthia

Cynthia dijo

Qué hermosos diálogo, otra vez, y otra, los pelos se me ponen de punta.

Hace un tiempo me tocó trabajar en un encuentro de cine y poesía, Conocí gente notable y este diálogo salió a colación a partir de un poema de una mujer maravillosa. Lila Calderón. Te dejo la referencia.
http://wwwanimalcautivo.blogspot.com/2006/08/veces-vuelve-el-sol-...

13 Octubre 2006 | 04:08 AM

Maite

Maite dijo

Uf, si a mí me pasa esto me coge un cague... que es que soy una caguetas...

13 Octubre 2006 | 01:06 PM

engelson

engelson dijo

ya te digo con los replicantes, y en que hablaba ¿en unilingua?

13 Octubre 2006 | 02:35 PM

sansar

sansar dijo

@Rosario: Bueno, ya sabes lo que dice Philip K. Dick: todos somos un poco replicantes.
@Cynthia: una de las escenas más escalofriantes y bonitas que recuerdo. Blade Runner también es una de mis favoritas.
@Maite: Parecía inofensivo. Pero a mi mujer no le hizo mucha gracia.
@engelson: bueno, era un tio bastante modesto y hablaba en esperanto. Ya sabes, esperanto que se abriera la puerta de Tannhäuser. Vale, lo adimito. Es un fallo de guión. Ya he despedido al guionista.

13 Octubre 2006 | 06:34 PM

Srta Honeychurch

Srta Honeychurch dijo

Si es que en el metro hay que llevar siempre cascos y un escudo protector ...está repleto de replicantes. En todas partes.
A mi en París, hubo uno que me dijo que había visualizado que era la mujer de su vida. Vestía camiseta de camuflaje, parecía un marine y su arma de seducción era su abono transporte que me lo ofrecía a modo de dote. Surrealista, pero lo dicho: el metro está lleno de replicantes, porque qué otra cosa podía ser...

13 Octubre 2006 | 09:40 PM

sansar

sansar dijo

también se me ocurrió que podía ser un chalado. Hasta que recordé que yo, a veces, también hablo solo.
Jo, qué miedo me estoy dando... Prefiero lo del replicante.

13 Octubre 2006 | 09:54 PM

Davichof

Davichof dijo

¿Poseía fotos de su pasado?,¿Le brillaban los ojos?, ¿Había por ahí unicornios de papel?...Entonces era un replicante de garrafón, de esos que salen los fines de semana...joder, ya ni los replicantes son lo que eran en París. Un abrazote.

13 Octubre 2006 | 11:05 PM

sansar

sansar dijo

Poseía unicornios en los ojos. que no es moco de pavo. o, como dicen los repli, pavus mocus los mius (qué mal estoy hoy)
para abrazos sirvanse dirigirse al post anterior. gracias!

13 Octubre 2006 | 11:29 PM

Un turista x la vida

Un turista x la vida referenció

"Finde" en París (Cuarta y última parte)

...post/2006/10/06/-finde-paris-segunda-parte-">la cafetería y el anterior en el metro. Temas que igual que sucedieron (¿sucedieron?) en París pudieron ocurrir en Barcelona o en cualquier otra ciudad...

16 Octubre 2006 | 12:56 AM

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Con la llegada, en la segunda década del siglo XX, del comunismo a Mongolia, se suprimieron los apellidos para destruir el sistema de clanes, la aristocracia hereditaria y la estructura de clases del país. Setenta años después, con la caída de los comunistas, esta absurda medida se abolió y una gran mayoría de mongoles tuvieron que elegir un nuevo apellido. Muchos decidieron adoptar "Sansar" que en su idioma significa Cosmos.

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