La Coctelera

Postales desde Mongolia

· Nunca convencerás a un ratón de que un gato negro trae buena suerte ·

18 Abril 2006

La paradoja de Montblanc

Mi afición a los periódicos se remonta a mi niñez. Mi padre acostumbraba a leer El Noticiero Universal y al acabar, solía dejarlo como una especie de reclamo, encima de la mesa del comedor. Lo cual funcionaba a la perfección.
Recuerdo que no entendía casi nada de lo que leía. Por aquellos tiempos, la transición en España estaba en pañales y todo era muy confuso, incluso para un niño. Por eso, la sección más recurrente en esas mis primeras lecturas era la de Deportes, en la que el fútbol y mi Barça ocupaban un lugar preferente.
Después de El Noticiero (ya desaparecido) vendría El Periódico, que ofrecía un formato sencillo y claro, incluso para un adulto, y acabó por quedarse en casa durante muchos años.
Se dice que, para reafirmar su personalidad, los hijos suelen hacer lo contrario que los padres y, en consecuencia, imitan lo que hacen o hacían sus abuelos. En mi caso, cuando me independicé (y me tocó comprar el diario) cambié a La Vanguardia, el diario de mi abuelo.
En la actualidad suelo alternar entre éste y El País. Los sábados suelo comprar La Vanguardia y los domingos El País. Sí, soy un lector de diarios de los llamados domingueros. De lunes a viernes, a no ser que sea festivo, nada, pero en cuanto llega el fin de semana no puedo dejar de degustarlos. No sabría decir porqué (cualquiera de los porqués).
El caso es que este pasado domingo, me levanté tarde y en el quiosco del camping no conseguí encontrar ningún ejemplar de El País, por lo que volví a comprar La Vanguardia. En el Magazine, la revista que lo acompaña, encontré varias cosas interesantes. Entre ellas una carta de un lector de Pontevedra titulada “La conquista del tiempo”, que hacía referencia a un artículo de alguna semana anterior del mismo título pomposo que no he tenido el gusto de leer (ya he dicho que los domingos toca El País). La carta fue escogida como la más destacada, por lo que su lector/escritor recibirá una estupenda pluma Montblanc Bohème. En dicha misiva, el autor pasaba lista a una serie de males que nos acechan en “estos tiempos que nos ha tocado vivir”: consumismo atroz, competitividad feroz, materialismo (¿en Badajoz?) y, sobre todo gran cantidad de egoísmo.
Le seguía una serie de reprimendas en toda regla acerca de lo poco que nos preocupamos del mundo, “tan ocupados como estamos trabajando” (supongo que para hacernos ¿millonarios?).
Seguidamente aparecía en escena un nuevo “pecado capital”: La indiferencia, que mostramos ante las “tremendas noticias” que se suceden en los diarios o informativos. Es algo tan cotidiano que ha dejado de sorprendernos y hemos acabado convencidos de la imposibilidad de cambiar la realidad.
Zanjados los grandes reproches, entraban en escena los pequeñitos: Más trabajo, prisa, agobios y sin tiempo para nada (al leerlo incluso oía el claxon de los coches en un típico atasco). Esto último enlazaba con la alimentación, paupérrima porque “con tanta prisa terminamos por comer lo primero que pillamos”; el ejercicio, bajo mínimos; la introspección, no queremos saber ni cómo somos ni qué podemos mejorar de nosotros mismos.
¿La causa de todo esto? Que viajamos en una gran Noria que no se detiene jamás y que se retroalimenta a base de gastos y más horas trabajadas.
¿La solución? En primer término parecía no existir. Para el autor, los niños (por aquello de la candidez genética) son los únicos capaces de cambiar este entorno, pero crecen en un ambiente en el que el cariño, el afecto, el apoyo, la educación y la fuerza, brillan por su ausencia.
Pero en última instancia (como si se tratase de un gol providencial en el minuto 94) nos decía que todavía estábamos a tiempo. Nosotros ya no tenemos salvación, pero si les dedicamos un poco de nuestro tiempo a ellos, nuestros niños, mantendremos la esperanza de conseguir un mundo mejor.

Y mi pregunta es: ¿Cómo?
Porque si para que nuestros niños se conviertan en los redentores de nuestra realidad, debemos inculcarles una serie de valores que, debido a que ya no tenemos salvación, nosotros no podemos transmitirles… diría que la cuestión se convierte en una paradoja.
La paradoja de Montblanc, por ejemplo.

servido por sansar 14 comentarios compártelo

14 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jadeblanco

jadeblanco dijo

se vera muy linda su pluma MontBlanc, que yo particularmente encuentro muy de nuevos ricos. lo interesante sera si enchufe la paradoja, yo creo que no se percatara de nada, nada, y firmara de ahora en adelante MBnc...
Sansar me encanta el pais, pero leo La Jornadahttp://es.wikipedia.org/wiki/Oaxaca, aunque ya lo de rojilla en este pais apesta... seguro cancelo la suscripcion

18 Abril 2006 | 11:59 PM

jade

jade dijo

ahora si!!!! lee un poco si no significa un coñazo y me dices que piensas ok?
otro kiss de chocolate

19 Abril 2006 | 12:01 AM

sansar

sansar dijo

ok jade?
lo añado a mis favoritos y ya te diré.
pero me ha llamado la atención que sigas un diario mejicano desde Uruguay. A no ser que equivocara tu ubicación.
chocokisses too!

19 Abril 2006 | 12:10 AM

sansar

sansar dijo

creo que definitvamente cometí un error con tu ubicación. Lo acabo de comprobar.
Sorry mucho.

19 Abril 2006 | 12:13 AM

jadeblanco

jadeblanco dijo

jajaja
pensabas que soy Uruguaya?
bueno me gusta mucho Uruguay sobre todo Punta del Este.
su gastronomia y todo, pero no yo ser mexican-girl.

19 Abril 2006 | 01:02 AM

jadeblanco

jadeblanco dijo

y otra cosita mi querido Sansar, en Mexico nos gusta la X, mejico, mejicano, mejicanos, mejicanas digamos nos parece ESPELUZNANTE.
con X porfa si? no te ofende verdad?
un besin.

19 Abril 2006 | 01:04 AM

Cynthia

Cynthia dijo

Leer el diario, en cama, un domingo helado, con nuestro hijo saltando de hoja en hoja. Hace tiempo que no lo hago porque no hay mucho que leer en mi país. Casi todos los diarios pertenecen a los mismos "grupos económico-políticos" y no siempre estoy de acuerdo con sus "tratamientos noticiosos".

Ya contesto tu mail... qué alegría recibirlo.

Estoy con poco tiempo, pero quiero mandarte la respuesta de Mila, así es que espera, que te respondo.

Te mando besos y abrazos.

19 Abril 2006 | 03:06 AM

trestristestigresborrachos

trestristestigresborrachos dijo

Ja, ja, ja...Me encanta...Ahora estará el hombre con su Montblanc en la mano intentando idear otro maravilloso artículo lleno de problemas y sin ninguna solución (al menos posible)...eso si, estoy convencida de que estará flilpando con su buena cabeza!

19 Abril 2006 | 02:58 PM

Wallias

Wallias dijo

Venga Sansar...q te concemos desde hace tiempos muy pretéritos y sabemos que gustas de leer entre semana el ABC, los libros de Ussía, escuchas la COPE cada mañana y terminas eldía con LIbertad Digital ;)

Ahora más en serio...lo bonito de la paradoja es que uno puede abrir los ojos a su terrible situación, y aún sabiéndose ya perdido por lo menos sembrar en sus hijos las semillas que harán que dentro de unos años florezca ese algo del que nos dimos cuenta y les lleve a dilucidar mejor q camino tomar ante la encrucijada de la vida. Decisión que nosotros ya tomamos...erroenamente ¿no crees?

Un abrazo

19 Abril 2006 | 09:17 PM

sansar

sansar dijo

@jadeblanco: lo de mejico lo decía cuando pensaba que eras uruguaya. Ahora que sé que eres mexicana, no tengo inconveniente en usar la X. Me encanta la X ;-)
@Cynthia: las respuestas de Mila se merecen todo el tiempo del mundo.
@trestristestigres: me alegra tu visita. En cuanto al de Pontevedra, me ralló tanta queja inútil sin solución aparente, justo lo que criticaba el tipo. Hay muchos así.
@Wallias: te has olvidado de la estampita de Franco :-)) El 2º párrafo es para discutirlo con una buena cena. A la que me invitarás como desagravio por descubrir mis "verdaderas" pasiones, jajaja.

19 Abril 2006 | 10:49 PM

rafael

rafael dijo

Tarde, llego tarde a tu post, es que no tengo tiempo de nada... trabajo, locomoción, cuatro bocados deprisa, deprisa, locomoción, trabajo... joer, así no hay manera. Como me pille el de la Montblanc me va a poner a caldo.
La cuestión es: ¿si nosotros no tenemos remedio, cómo vamos a educar a nuestros hijos? Mejor estarnos quietos, a ver que pasa, si hay suerte, pueden ser niños modélicos, pero es cierto, es una contradicción, ¿será que hoy le dan "montblanes" a cualquiera?

20 Abril 2006 | 08:52 PM

Sofía

Sofía dijo

¡ostras! de este post con lo que me quedo es con la intriga: ¿será cierto que entre semana lees el ABC?... según denuncia Wallias
¿acaso hay algún catalán que sintonice LA COPE?
Ya nos dirás

21 Abril 2006 | 11:47 PM

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Con la llegada, en la segunda década del siglo XX, del comunismo a Mongolia, se suprimieron los apellidos para destruir el sistema de clanes, la aristocracia hereditaria y la estructura de clases del país. Setenta años después, con la caída de los comunistas, esta absurda medida se abolió y una gran mayoría de mongoles tuvieron que elegir un nuevo apellido. Muchos decidieron adoptar "Sansar" que en su idioma significa Cosmos.

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