¿Quién quiere vivir para siempre?
De fondo: Queen - Who wants to live forever.
Al día siguiente no murió nadie. El hecho, por absolutamente contrario a las normas de la vida, causó en los espíritus una perturbación enorme, efecto a todas luces justificado, basta recordar que no existe noticia en los cuarenta volúmenes de la historia universal, ni siquiera un caso para muestra, de que alguna vez haya ocurrido un fenómeno semejante, que pasara un día completo, con todas sus pródigas veinticuatro horas, contadas entre diurnas y nocturnas, matutinas y vespertinas, sin que se produjera un fallecimiento por enfermedad, una caída moral, un suicidio conducido hasta el final, nada de nada, como la palabra nada.
Así comienza el próximo libro que he decidido leer: "Las intermitencias de la muerte" de José Saramago.
El tema suena interesante: "¿Y si nadie se muriera?
Tanto miedo, o llámesele respeto (o no llámesele nada), por la muerte. Tantos avances medico-científicos para retrasar el último suspiro y prolongar nuestra corta existencia. Tanto buscar la fuente de la eterna juventud, el elixir que nos ha de hacer inmortales. Tanto, tanto, tanto... Para que ahora Saramago nos plantee dudas más que razonables ante una hipotética conquista de la vida ad eternum.
Y lo hace desde nuestra óptica más cotidiana. ¿Cómo pagaría el Estado las pensiones? ¿Qué nos prometería ahora la Iglesia? ¿Quién se haría cargo de todos los ancianos enfermos? ¿Qué calidad de vida nos esperaría?
En Portugal se le ha acusado de defender no sólo la eutanasia sino el suicidio. Saramago responde que: "Es un derecho que tengo, porque mi vida es mía y soy el señor de mi cuerpo. El Estado, en caso de guerra, puede disponer de mi vida, enviándome al frente, ¿y no voy a tener yo el derecho de interrumpirla? Seguramente hay otra solución para los problemas, pero es la decisión de cada uno".
Prometo comentarla una vez leída.


wallias dijo
Sin duda la muerte es el negocio de la historia...
Deseando leerlo tb
Salu2
21 Noviembre 2005 | 08:54 PM