"¿Sabes? Cuando me senté me las arreglé para colocar bien el clítoris sobre el asiento. Con los baches, ¿imaginas que pasa? Es como si la carretera me tocara. Pero los hombres no comprendéis los movimientos de la naturaleza. Las mujeres somos diferentes: nos afecta la Luna, la regla, todo. Somos pequeños planetas."
"Se trata de aceptar que estamos todos encerrados en una jaula, en nuestra jaula. El carcelero pasa y nos vigila. Pero cuando se da la vuelta es el momento de sacar la cuchara y continuar haciendo nuestro agujerito, el túnel por el cual algún día vamos a escapar.
Mientras tanto fingimos o aceptamos nuestra condición de prisioneros. Pero la cuchara siempre en la mano, escondida detrás de la espalda.
Un trabajo de mierda, una vida tediosa, una familia que no se termina de despegar, los fantasmas de cada uno, tan déspotas como el peor de los jefes. No importa. Es el arte de la cuchara lo que nos va a salvar. Cavar más hondo, y no decírselo a nadie."
"Tiene los ojos cerrados y hace fuerza para no espiar y no reírse. El nene está frente a ella y la mira. Duda. Se acerca, sonríe y la besa. Inmediatamente se echa hacia atrás y se encoge de hombros, como escondiéndose en sí mismo. La nena abre los ojos y sonríe. Lo mira, se miran y se ruborizan. Pero ella no se enoja. Se ríen; primero él, después ella. Se acerca y lo besa. Se ríen, se abrazan y se besan. Veintitrés años después se cruzarán un día en la calle y no se reconocerán. Él soltero, ella divorciada; se sentarán uno al lado del otro en un colectivo verde y rojo. Pensarán en ellos, cada uno a su manera, sin siquiera recordar sus nombres. Él bajará en Colón y Neuquén, y ella seguirá hasta Pedro Zanni. Volverán a encontrarse en el Hospital de Urgencias, otros veinte años más tarde, inconscientes y desmembrados, en camillas paralelas. Morirán juntos sin siquiera sospecharlo. A partir de entonces, saldrán a jugar, a la hora de la siesta, entre los enfermos de cardiología y se besarán a escondidas, todas las noches, en un armario cerca de pediatría."
"...It's like I've waited my whole life for this one night It's gonna be me you and the dance floor 'cause we've only got one night Double your pleasure Double your fun and dance Forever (ever, ever)..."
"Viajó. Conoció la melancolía de los barcos, el despertar helado bajo las lonas de las tiendas, el aturdimiento de los paisajes y de las ruinas, la amargura de las amistades recientes e interrumpidas.
Regresó. Frecuentó el mundo, tuvo aún otros amores. Pero el recuerdo del primero los volvía insípidos; además, la vehemencia del deseo, la flor misma de la sensación, se había perdido. Las ambiciones de su espíritu también habían disminuido. Los años pasaron; y soportó el peso de su inteligencia y la inercia de su corazón."
Con la llegada, en la segunda década del siglo XX, del comunismo a Mongolia, se suprimieron los apellidos para destruir el sistema de clanes, la aristocracia hereditaria y la estructura de clases del país. Setenta años después, con la caída de los comunistas, esta absurda medida se abolió y una gran mayoría de mongoles tuvieron que elegir un nuevo apellido. Muchos decidieron adoptar "Sansar" que en su idioma significa Cosmos.